Críticas
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“Si yo gané, puede pasar cualquier cosa”
Por Santiago Giordano | Especial
Viernes 3 de septiembre de 2004.
En la quinta entrega de los premios Grammy latinos, celebrada el miércoles por la noche en el Shrine Auditórium de Los Ángeles (EE.UU.), el pianista porteño Gerardo Gandini resultó el único argentino vencedor entre los 15 compatriotas nominados.
El músico se impuso en la categoría “mejor álbum de tango” por Postangos en vivo, en Rosario, un disco grabado en directo y editado por el sello nacional Epsa. Gandini, compositor e instrumentista de extracción clásica que se acerco seriamente a la música popular en los ‘80, le ganó a un combo de producciones tangueras formado por Pablo Mainetti (Tres rincones), María Estela Monti (Ciudadana), la Orquesta El Arranque (En vivo en Rete Due) y María Volonté & Horacio Larumbe (Fuimos).
“Jamás pensé que podía ganar un Grammy”, comenta Gandini en conversación telefónica con La Voz del Interior. “Sobre todo porque yo hago otro tipo de cosas; no hice una cosa comercial, según los parámetros del mercado”, aclara.
“Si bien es una grata sorpresa, no deja de ser una cosa rara –agrega–, sobre todo por que se trata de un disco grabado en vivo, con costos bajos y producido por un sello independiente; es decir, no es un disco comercial bajo ningún punto de vista. De todas maneras es un hecho muy auspicioso que se premie un producto como este, en un contexto donde muchas veces se privilegia a productos lo más comercial posible”.
–¿Cree que este premio abre perspectivas para el futuro?
–Espero que sí. Es probable que ahora alguna compañía más grande quiera comprar el disco y lanzarlo a nivel internacional. Y es probable que también me llamen para tocar en otros países, supongo. Aunque esto esté manejado por multinacionales es un premio importante y una manera de entrar en el mercado de Estados Unidos o, mejor dicho, en el mercado globalizado.
Improvisación al frente
El antecedente de este disco es Postangos, editado en el ‘96 por el sello Testigo. En ese disco aparecen versiones de clásicos reinterpretados desde la improvisación como concepto base.
“Este en vivo es muy distinto –aclara Gandini–. Si bien el concepto es el mismo, el producto es otro”.
En cambio Postangos en vivo, en Rosario fue grabado en un concierto que el pianista realizó en el Parque España de la ciudad santafesina. Fue producido por el periodista Horacio Vargas y editado por el sello argentino Epsa.
“No pensábamos hacer un disco en vivo –confiesa–, pero después me hicieron escuchar la grabación y me pareció de buena calidad, por lo que decidimos editarlo, nomás. Fue una buena idea, finalmente”.
–¿Cómo incide un premio de este tipo en el ego de un músico de extracción académica?
–La verdad que no incide en nada, porque esto de los tangos es para mí una actividad medio marginal. Yo soy un compositor de música clásica contemporánea, de todas maneras no te puedo decir que me disgusta, todo lo contrario. Pero no salgo de mi asombro, la mía no es una manera de tocar hecha para ganar un Grammy. Esto es muy curioso.
–¿Cómo nace la idea de la serie “Postangos”?
–En el ’89, me llamó Astor Piazzolla para formar parte de su grupo. Nunca antes había tocado tangos y en el primer ensayo Astor me dijo ‘pará, vos tocás como un italiano; escuchá’, se puso al piano y me mostró como se hacía y en realidad sonaba una cosa muy diferente de lo que estaba escrito. Después de 100 conciertos junto a él, en todo el mundo me sentí en cierto modo autorizado y comencé a aplicar los principios de las improvisaciones que hacíamos con Astor en algunos experimentos. Primero los hacía en casa y luego empecé a hacerlos por ahí. La primera vez que los toqué fue para juntar fondos para la revista Lulú, una publicación especializada en música contemporánea; nada que ver.
–¿Cómo piensa que puede seguir la serie?
–Hace dos años hice una versión de los postangos para la big-band de la radio de Colonia con los que se editó un disco en Alemania, que esperemos ahora pueda salir acá. Qué se yo... estoy abierto. Imaginate, si yo gané un Grammy, puede pasar cualquier cosa.
Tangos, nada más
Por Claudio Bazán | Especial
Lunes 28 de Julio de 2003.Uno de los compositores y pianistas mas respetados en ámbitos tan disímiles, como son el de la música académica contemporánea y el de la popular, es sin duda Gerardo Gandini. Como pocos, supo articular una consistente carrera profesional en ambos terrenos, que lo llevó a ser protagonista de numerosos éxitos en el ámbito nacional e internacional.
Para Gandini, cada lenguaje (el popular y el académico) conservan sus propios materiales, procedimientos e historia, condicionando esto cualquier intento por traspasar las fronteras que separan estos mundos diferentes. Pero es en el bagaje histórico que exhibe cada música, donde se posa la mirada de Gandini.
Moviéndose con una imaginación exuberante, sabe equilibrar los materiales provistos por la tradición popular (hermosos y recordados tangos) y los procedimientos de transformación a los que son sometidos, que devienen de la tradición clásica.
Si Piazzolla se atrevió llevar el espíritu del tango a una dimensión plena de barroquismos y zigzagueos nunca antes escuchados en esta música ciudadana, Gandini se atreve aún a ir mucho más lejos desde lo conceptual y sonoro, y nos propone unos tangos que surgen de la tradición pero son leídos desde otra perspectiva.
Esta actitud “post” en la interpretación, que hace referencia tanto al posmodernismo, como al hecho de escuchar tangos con un oído diferente, modificado por el paso del tiempo, se infiltra en los tangos tradicionales resurgiendo con un espíritu nuevo, renovado.
El disco Postangos, grabado en vivo en la ciudad de Rosario a fines del 2002, es concluyente en cuanto a todo esto, y pinta la personalidad de Gerardo Gandini mejor que muchas palabras. Ocho tangos interpretados en versiones de piano solo ofrece este llamativo disco coproducido por Blue Art Records y Epsa Music. Como plus se añaden tres piezas más: dos improvisaciones junto al reconocido músico cordobés Manolo Juárez y el tema de la película La Nube, compuesto por Gandini.
No sólo dos por cuatro
Algunos de los tangos interpretados por Gandini llevan el sello inconfundible de la improvisación jazzera, tanto en el ir y venir de las acrobacias melódicas como en las armonías que recorren caminos ya conocidos.
Es el caso de Los mareados de Cadícamo y Cobián, Chau París de Piazzolla, y algunos pasajes de Gardel x 4 (donde surgen indicios de Soledad, Volvió una noche, Por una cabeza y El día que me quieras).
La creatividad e inteligencia de Gandini se basan en el manejo sutil de las dinámicas, los cambios de velocidad, los fraseos intempestivos y el uso absoluto de todos los registros del piano. En los otros tangos, el tratamiento es muy diferente: Gandini los recrea de una manera aguda y radical.
Sucede en La Cumparsita, La casita de mis viejos y en momentos de Gardel x 4. Aún así, sobrevuelan en cada ejecución los rasgos más intrínsecos de la música porteña, y la entrañable poesía del arrabal nunca sucumbe a los osados planteamientos del lenguaje usado por este genial pianista.
El toque de Gandini es admirable y el sonido conseguido en este registro en vivo es de excelente calidad. Escuchar a este magistral músico entablando un diálogo con tangos tradicionales provoca un deleite pocas veces frecuentado.